
El pasado sábado, sobre las 11 de la mañana, suena el teléfono en mi casa; era mi padre para invitarnos a comer en “el ranchito”; había comprado unos costillares y los iba a preparar en la parrilla, por supuesto: ¡aceptamos su invitación!
Siempre que vamos a comer “al ranchito” me gusta llevar algo preparado por mí. Cómo no tenía prevista la invitación, me puse a pensar que podía preparar sobre la marcha, entonces recordé que en la nevera tenía una cuña de queso cabrales que me habían regalado en Navidad, posiblemente ya estuviera caducada pero: ¡ya sabéis que yo no tiro nada!, salvo que tenga bichos o huela mal…jajaja…bueno, en esta ocasión -lo del olor- simplemente, ¡lo ignoré!…jajaja…
Tenía muchas ganas de preparar la receta que hoy os traigo, así que me fui corriendo a buscar el libro de cocina dónde viene y - ¡bingo!- cumplía todos los requisitos, es decir: tenía todos los ingredientes para prepararla y el tiempo de preparación también se adecuaba a mis necesidades, así que, me puse anos “al queso” y la preparé.
El libro de cocina de dónde la copié es “El libro de las Guisanderas de Asturias” (La cocina legendaria: Recetas de antaño, su historia y preparación). El club de las guisanderas está compuesto por varias generaciones de mujeres, a veces hasta 3, que han regentado o regentan restaurantes y/o casas de comidas en distintos pueblos de Asturias.
La receta de este pastel es de la guisandera Aurora González Velasco, del restaurante “Teyka” de Moreda de Aller – Moreda.
Deciros que al llevar “Quesu Cabrales” el sabor es un poco fuerte, así como el olor. Por lo tanto, si no os gustan los queso fuertes, siempre podéis probar con otro más suave; yo lo repetiré con el cabrales pero poniendo la mitad de cantidad.
Aunque lo comimos en el mismo día, a las pocas horas de hacerlo, recomiendo que lo preparéis de un día para otro, para mi gusto está mejor, la textura mejora puesto que con el paso del tiempo se compacta y endurece más.

Y ahora, la receta.
Ingredientes:

300 gr. De “Quesu Cabrales”.
1\2 l. de nata líquida.
El tamaño de una nuez de mantequilla.
Pimienta negra.
6 Huevos.
Preparación:
Fundir en una sartén fuerte el queso, a fuego lento.


Fundir en una sartén pequeña la nuez de mantequilla (yo lo hice en el micro).Verter en un recipiente alto la nata líquida, añadir el queso fundido y la mantequilla y los 6 huevos batidos. Sazonar con pimienta, no mucho, dependiendo del punto del queso. Batir con “minipimer”.

Rellenar un molde rectangular de 1 L. (lo hice en dos porque en el corona no me cogió todo, pese a tener un litro de capacidad…) previamente untado con mantequilla y fondo de pan rallado (se me olvidó ponerle… ¡las prisas!).

Cocer al baño María en horno a 200º (lo precalenté) aproximadamente durante 3\4 de hora, comprobando el punto pinchando con una aguja. Dejar enfriar y desmoldar.

Servir frío, cubriéndolo con una bechamel rala, sazonada con nuez moscada (tampoco le puse).
































