
Esta sopa la he rescatado de mi archivo y, ¿podéis creer que lleva en él dos años?...ains…
En fin, hoy la he rescatado (por fin) y, aunque es muy sencilla, me ha parecido interesante compartirla porque -como vais a comprobar-, ¡está hecha en cocina de carbón!…jajaja… ¿Dónde tengo una cocina de carbón?...Pues dónde va a ser, en esa “casita”-tan famosa- de mi cabecera…jajaja… ¿Queréis conocer su historia?...Primero la receta que –tengo que aclarar- elaboró mi madre en su día.
Ingredientes:
Caldo casero.
Fideos.
Carne del caldo.
Huevos cocidos.
Sal.
Preparación:
Ponemos a hervir en una cazuela el caldo que habremos preparado con antelación. A parte, en otra cazuela, ponemos tantos huevos como creamos necesarios a cocer.

Cuando rompe el hervor del caldo, añadimos los fideos.

Dejamos cocer hasta que estos estén hechos y rectificamos de sal.
Picamos la carne con que hayamos elaborado el caldo, así como el huevo -o huevos cocidos-, lo incorporamos todo a la sopa y lista para servir y comer.

Y ahora, como lo prometido es deuda: la historia…
Bien sencilla, mi abuela paterna, Rufa, heredó de su tía Filomena la casa. Aquí están mi padre y la tía Filomena.

Hago un inciso aquí para deciros que – y siempre según las lenguas viperinas de mi familia-, a la pobre tía Filomena, la maté yo de un empacho de cerezas…ains…
Sigo, que quiero ser breve - o por lo menos intentarlo-,…jajaja…
Mi Tía Meri heredó de mi abuela la casa y, a mediados de los años 90, mi padre se la compró. ¿Queréis ver cómo era?



Hacía el año 97, mi padre comenzó, poco a poco y con sus propias manos, a restaurarla y, lo que en principio iba a ser un cambió de cubierta para que -por lo menos-, no se cayera la casa; terminó siendo lo que todos veis cada vez que entráis en mi blog…


-¡Ay güela, si pudieras ver la casa ahora!

Tengo que decir que todavía le quedan cosas por terminar, por ejemplo, la parte trasera. En ella podéis ver que tenemos un horno tradicional, es ese volumen de piedra que sobresale de la fachada…Está en muy buenas condiciones pero no sabemos como controlar las altas temperaturas que alcanza, aunque, ya hemos comprado un termostato y, próximamente, comenzaremos a “tantearlo”…A ver lo que sacamos de él…Mi “güela” si que lo tenía controlado y: ¡hacía un pan y”unes boroñes” en él!…mmmmm…
A mi padre le gusta recibir en ella a toda la familia, pero es muy difícil reunirnos todos (muchos se encuentra fuera), a veces, casi lo conseguimos, pero no estamos todos los que somos.


Y cómo podéis ver, para celebrarlo, un buen “corderu a la estaca”.

En fin, que además de la caza -“éste”-, es el entretenimiento de mi padre, y, aunque la casa se llama “La Vallina”, a nosotros nos gusta decir que es: “err ranchito derr papa” (hay quién prefiere llamarlo “Ambiciones”)…Bien pensado, también podría ser “Dallas” o “Dinastía” ¿no?… ¡Dejémoslo aquí!…jajaja…
Esta entrada se la dedico a todos los “González” de mi familia desperdigados por España y parte del extranjero -en especial-, a mi primo David que -en estos momentos-, se encuentra en Afganistán.












































